miércoles, 11 de diciembre de 2013

Aceites y combustibles necesitan para atender la salud de los Yanomami


Por: Juan Noguera - nogueranet@cantv.net

Foto: Raudal Estero
Foto: Raudal Estero
El pasado 26 de noviembre la Doctora Margarita Garrido, Directora de Salud del Estado Amazonas y el Dr. Wiliams Velásquez, Coordinador de Salud Ambiental del Estado Amazonas sostuvieron una conversación con los comunicadores sociales: Juan Noguera, Jorge Morillo y Sioly Cadenas de la Red Fe y Alegría, Amavisión y  Raudal Estéreo. Esta conversación periodística se ha producido en virtud de las informaciones que llegaron  de la zona yanomami del Alto Orinoco  sobre el fallecimiento de varios niños a raíz del paludismo falciparum.
El Estado Amazonas es una región endémica en malaria y dengue, por lo tanto a la largo del tiempo se presentarán casos de estas enfermedades. Margarita Garrido señaló que a finales de cada  año y comienzos  del siguiente  se presentan los llamados picos maláricos  que siempre se presentan “a finales de noviembre, diciembre, enero y febrero. Además acotó que los indicadores han mejorado en lo que corresponde al Alto Orinoco donde se ha tenido: “un buen reporte en los últimos años ya que a partir del 2010 hemos tenido un descenso en cuanto a las cifras que se habían obtenido anteriormente por las distintas estrategias  que se han ido montando: cambios de tratamientos e intervenciones en las distintas comunidades. Por supuesto al tener un silencio en 2010, 2011 y 2012  en cuanto a las cifras de malaria, no es que hemos estado en cero, sino que han disminuido los casos  en comparación con los años anteriores al 2010. En ocasiones hemos estado en vigilancia activa para evitar la propagación de la enfermedad y en consecuencia una epidemia” acotó la Doctora Garrido.
Hay que considerar las dificultades con las cuales se consiguen las entidades públicas y privadas en el Alto Orinoco por ser el municipio de más difícil acceso  por sus  características geográficas, fundamentalmente por ser zona selvática, pero se nota que técnicamente siempre hay una vigilancia permanente y seguimiento al número de casos y se van haciendo las comparaciones con el año anterior. Sin embargo cada cierto tiempo aparecen nudos críticos que afectan las operaciones de salud, que en palabras de Margarita Garrido, permiten visualizar en que consisten:
“ En los últimos dos meses, septiembre,  octubre y noviembre hemos tenido una falla en cuanto a los suministros de combustible y más específicamente al suministro de aceites para motores fuera de borda lo que ha dificultado la entrada a la penetración  a todos los municipios del interior del Estado, indiscutiblemente el Alto Orinoco es uno de los más afectados, ya que la única vía de acceso a todas las comunidades es la vía fluvial y la otra vía por donde hemos hecho otros abordajes es la vía aérea.
El día jueves nosotros recibimos un reporte de parte de la Jefa del Distrito Doctora  Cointa Manuare de una comunicación que realizó el padre Nelson Briceño  en cuanto a casos cercanos a la comunidad de Platanal donde nos refería el fallecimiento de una niña de un año de edad originado presuntamente por paludismo y que hacía un llamado ya que por algunas comunidades recorridas le habían manifestado que no tenían el tratamiento antimalárico. El mismo día viernes se logró conjuntamente con el Viceministro de Pueblos Indígenas que se encuentra en La Esmeralda se logró el apoyo para el aceite de motor e igualmente para el combustible para ir a las distintas comunidades donde fue una comisión tanto de salud ambiental como de la jefatura de Distrito conformado por 5 personas, entre ellos habían dos microscopistas, un médico más el motorista, más el personal de enfermería, donde se hizo el abordaje a estas distintas comunidades del eje de Platanal. Allí se hizo una búsqueda activa de láminas para corroborar la información de supuestos grandes casos de paludismo en las comunidades de Cerritos, Guacamaya y de otras comunidades aledañas y de esta manera ya el día domingo retornó toda esa comisión a La Esmeralda donde se hizo el análisis de las distintas láminas y se pudo corroborar la información.
Al pasar revista a otros dominios geográficos  del Estado Amazonas se encuentran situaciones más delicadas desde el punto de vista de las estadísticas, en palabras de la Directora de Salud: “Actualmente tenemos dos municipios en alarma y en epidemia de acuerdo a las semanas epidemiológicas son los municipios Átures y Autana.. En Atures son los ejes carreteros, pero principalmente el eje carretero norte que tiene comunicación con el Estado Bolívar, donde hemos tenido el mayor número de casos reportados de todo el Estado y el Municipio Autana, donde hemos tenido casos en las mayorías de las comunidades que tienen frontera con Colombia, donde se han reportado la mayoría de los casos. Estos dos municipios son los de mayor alerta que nos han dado  en lo que corresponde a la parte de salud ambiental, lo que del área de malaria como tal. Igualmente en Manapiare hemos tenido alguna alarma en algunas comunidades como Tencua en los últimos meses, pero se ha logrado también la búsqueda activa. Hace dos semanas subió toda la comisión con su inspector de municipio a realizar todas las observaciones para hacer la búsqueda activa y todo lo que tiene que ver con el control de vectores. Se ha tenido retardo por las cuestiones de logística para poder llegar a estas comunidades, pero gracias a Dios que la comisión en Manapiare.realizó su trabajo”
Notamos que lo importante es mantener las cifras a raya  y no sobrepasar las para no llegar a una epidemia. Pero también es importante destacar según Garrido que el 2004 se cumplen 7 años de la última epidemia, la cual se produjo en el 2006 y que la malaria  se comporta de manera septenaria y que ya estamos en el séptimo año, por lo tanto se espera un incremento por cuestiones propias de la enfermedad y la situación de los mosquitos.
También es importante saber que la malaria no puede ser llevada a cero o sea ser derrotada totalmente en el Estado Amazonas porque la malaria se produce a través de un vector que nace en criaderos que  aquí son  los morichales y pantanos. La geografía de la región se presta para que se dé la presencia de la malaria en forma permanente. Por eso se hace obligatorio el control de los vectores (en este caso el zancudo anofeles) con el objeto de disminuir los casos.
Según informaciones de la Dirección de Salud para el año 2013 ya van cerca de 8 mil casos, de los cuales 1800 han venido de fuera del Estado, bien sea Colombia o de estados vecinos,  y aquí se convierten en transmisores de la enfermedad.
La actual situación coyuntural  que es la falta de aceite lubricante para motores fuera de borda, tras las diligencias del Dr. Jesús Toro, Director de Salud Ambiental en Maracay  han adquirido 400 litros para solventar la situación en la Orinoquia yanomami, para de esa manera planificar las entradas a la zona del personal de salud, la cual estaba planificada para el 15 de noviembre y que se tendrá que hacer de inmediato. También están haciendo diligencias con PDVSA de manera de garantizar el combustible y el aceite lubricantes para los meses de sequía. Por eso el Dr. Wiliams Velásquez , Director de Salud Ambiental mostró su optimismo de que estos insumos energéticos lleguen oportunamente sobre todo para el periodo de sequía y señaló que es necesario: Que el combustible  llegue a los municipios, que a veces se restringe por la temporada de sequía  podamos de una u otra manera de garantizar que le den al sector salud su combustible para que de esa manera podamos hacer las actividades que se tienen que hacer regularmente en forma mensual para poder combatir la parte del vector de la malaria.”
Pudimos investigar cuales son las necesidades anuales en materia de combustibles. Se necesitan 2.000 litros mensuales, lo que indica que anualmente se necesitan 24.000 litros. Aceiten lubricantes necesitan 1.000 para cada cuatro meses, lo que indica que se necesitan 3.000 litros anuales. Estas cifras no han podido ser entregadas durante el año 2013. El Director de Salud Ambiental lo confirma: “nosotros necesitamos ir constantemente, y que es lo que debería hacerse…subir todas las semanas… para verificar las láminas, ellas tienen que venir a la Esmeralda, tienen que reexaminarse y luego a Puerto Ayacucho para reexaminarse vía laboratorio. El problema ha sido de logística…”  Lo que convierte la situación de salud en un problema logístico por los dos nudos críticos: combustible y aceite lubricante para motor fuera de borda.
La falta de medicamentos antimaláricos  en la zona de Platanal se debe a este problema logístico, porque en La Esmeralda, capital del Municipio Alto Orinoco existen suficientes cantidades para atender los requerimientos de la zona.
Para concluir es necesario escuchar al Dr Wiliams Velásquez, pero más importante es que este llamado llegue al corazón y a la buena voluntad a la gerencia de PDVSA, para solucionar este problema… PDVSA dale la mano a la gente de Amazonas, no dejen morir a nadie por falta de logística energética. Estas fueran las palabras de Velásquez:
Nosotros no hemos dejado de asistir al Alto Orinoco, pero si nosotros  tuviéramos todos meses 2000 litros de combustible pudiéramos  atenderlos con eficiencia.
Este año hemos hecho tres dotaciones de combustible o sea 2000 litros para 4 meses, 4 meses y 4 meses, entonces hay limitaciones para poder subir a Ocamo, Mavaca y Platanal, nosotros necesitamos ir constantemente, y que es lo que debería hacerse…subir todas las semanas… para verificar las láminas, ellas tienen que venir a la Esmeralda y luego a Puerto Ayacucho.
Si nosotros tuviéramos todos los elementos para poder controlar el vector: la parte logística, los motores, la gasolina, el insecticida y la cuadrilla y el recurso humano nos mantendríamos en la alarma  sin llegar a epidemia. Actualmente 8 mil casos de paludismo es el número de casos. Para ser epidemia debe superar los casos del año anterior, por lo tanto de 10 mil a 12 mil casos ya sería epidemia.
En 4 meses se gastarían mil litros de aceite y  no solo estarían las actividades de malaria, sino también de los médicos, las vacunas, las penetraciones,  las actividades de educación a la comunidad.
La Venoco no ha enviado  a los distribuidores regionales y de otros estados los aceites lubricantes. De parte de PDVSA el suministro es muy poco para el consumo que tenemos  mensual en toda la extensión del Estado Amazonas para nosotros poder realizar las distintas actividades. El llamado es para PDVSA para que nos apoye en lo referente al combustible y aceite  de motor. El suministro de PDVSA es muy corto……”

lunes, 18 de noviembre de 2013

Los barriles de gasolina clandestina del río Orinoco


Daniel Pardo
BBC Mundo, Puerto Ayacucho
 
De Puerto Samariapo, en Venezuela, salen barriles de gasolina constantemente.

Todos los días, a las seis de la tarde, la Guardia Nacional venezolana cierra las carreteras que permiten el acceso a dos de los puertos que sirven a las comunidades del estado de Amazonas. Es parte de su rutina.
Desde esa hora, y durante toda la noche, se vende una gran porción de la gasolina que llega a esa región a contrabandistas colombianos que la comercializan en su país, al otro lado del río Orinoco, por 60 veces el precio, según diversos testimonios recogidos por BBC Mundo en la zona.
Aunque la complicidad de la Guardia Nacional no es posible de ver -por la oscuridad, por la selva, por el cierre de la zona- para los locales es un hecho. Es parte de su rutina.
La gasolina en Venezuela, que es subsidiada por el Estado, es más barata que el agua: un galón cuesta aproximadamente US$0,05 (US$0,015 por litro). En Colombia, donde refinarla es particularmente caro, vale más de US$4.
Estudios de la Dirección de Impuestos y Aduanas de Colombia (DIAN) estiman que 30 millones de galones (113 millones de litros) pasan al mes desde el país con mayores reservas de petróleo en el mundo hacia Colombia, donde el combustible es costoso y las ventas de automóviles están disparadas.
"Eso equivale a unos US$60 millones al mes", dice el director de la DIAN, Juan Ricardo Ortega. "Es un negocio comparable al narcotráfico", opina.
Locales dicen que es imposible que las comunidades necesiten todo el combustible que se carga en Samariapo.
Y si bien la mayoría -que transita en barriles, tambores o botellas- pasa por la parte norte de la frontera, en el sur también se contrabandea como "Pedro por su casa", tal como afirma Miguel, un comerciante con 30 años de experiencia en los meandros del Orinoco.
De Venezuela…
El Orinoco es el tercer río más caudaloso del mundo, navegable en casi su totalidad y uno de los más importantes de Sudamérica. Su cuenca tiene una superficie de poco menos de 1.000.000 km², de los cuales 65% está en Venezuela y 35% en Colombia.
El combustible que llega a Amazonas viene por el Orinoco del centro del país y es repartido en las diferentes estaciones de gasolinas de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), la empresa de petróleo del Estado venezolano.
A unos 70 kilómetros al sur de Puerto Ayacucho, la capital del estado de Amazonas, están los dos puertos -Puerto Nuevo y Puerto Samariapo- que sirven de trampolín para miles de indígenas que viven en la zona del Alto Orinoco.
La estación de Pdvsa más cercana a los puertos, que es la única de la zona, está a 100 metros de ellos, en plena carretera. Hay diferentes filas para los autos, los camiones y las motocicletas. Todas están llenas, en cada una hay que esperar.

Los puertos están custodiados por la Guardia Nacional, que revisa la identificación de todos los que entran.
Miguel solía trasportar turistas por la selva, pero en los últimos años, que el turismo en la región se ha reducido y tiene su barco quieto, ha usado el cupo que le da el Estado para comprar gasolina para vender el combustible a colombianos en Samariapo.
"Es muy fácil hacerlo", le dice a BBC Mundo. "Solo facturo mi cupo en la bomba y la llevo al puerto, donde los colombianos se pelean por comprarla".
En efecto, en el puerto casi todo lo que se ve es gasolina. "Ninguna comunidad necesita todo ese combustible", dice Miguel, quien al mirar una fila de cuatro camiones cargados de gasolina, remata: "Todo eso va para Colombia, sin duda".
Solo un camión puede cargar a la vez en Samariapo, donde se oye música llanera, hay un par de tiendas que venden productos y alimentos básicos y se ven algunas familias de indígenas esperando transporte para sus casas.
El puerto está rigurosamente custodiado por soldados de la Guardia Nacional, que revisan cada barco que sale. No se puede tomar fotos, tampoco preguntar qué va para dónde. En su recorrido por la zona, este corresponsal vio su pasaporte revisado 13 veces por soldados de la Guardia.